Rock, punk, Ska, Metal, rap, jazz y muchos más géneros fueron que los dotaron de vida a uno de los festivales más esperados por la comunidad paisa, un festival que no solo incentiva a la música sino también a la comunicación y relación entre diversas tribus, porque eso sí, fueron tres días, donde todos los géneros y subculturas compartieron entre sí, en un estado de gozo, felicidad y éxtasis por parte de un público extasiado por la diversidad musical que se presentó este año en el Altavoz.

En una ciudad tan multicultural como Medellín, un evento tan aclamado como el altavoz, no es más que la muestra de que en Medellín se puede vivir una interculturalidad sana, esto se pudo presenciar durante todo el evento, desde punketos conviviendo con metaleros, hipster con raperos, y así sucesivamente, con la intención de pasar un rato ameno entre buena música, deliciosa comida y excelentes compañías. Por qué claro está, el altavoz es mejor vivirlo entre amigos, muchos de ellos se tomaban este evento como una especie de compromiso anual, donde el estudio, el trabajo y demás deberes no detenían la posibilidad de reunirse un día para disfrutar del evento. Desde los vieja escuela hasta los más jóvenes, una generación musical que no olvida, sino que crece continuamente para no dejar morir las viejas culturas del rock, del rap y demás.

Entre jóvenes y vieja escuela, se creó un ambiente de aprendizaje, de transmitir a la otra generación como se vivía el altavoz, como se bailaba un buen ska, como se sentía el metal, como se cantaba un rap.

Este tipo de espacios brindados por la ciudad, incentivan a la parcería, al compañerismo, a una comida grupal, a la compra de un agua para diez, a la motivación del que pogo no puede parar, puesto que la vida es corta y la juventud efímera, poguear se convierte entonces en una necesidad por liberarse, por expresarse y que mejor lugar para hacerlo, que entre un grupo de personas que comparten el mismo gusto, pese a las diferencias que se lleven entre cada uno.

Durante los tres días ni el sol ardiente, ni la lluvia incesante hizo que las personas pararan de ir, sino por el contrario incentivarlas a estar, porque altavoz que se respete, siempre tiene un buen aguacero y aun así la gente ya iba más que preparada, en caso de que no, el agua no detenía el bailar y el cantar a todo pulmón las canciones que las bandas con todo su esfuerzo, esmero y dedicación se enfocaron en tocar.

Puesto que estas bandas, dieron lo mejor de sí mismas en el escenario, toda la energía se vio desde el momento que tomaban el micrófono y las guitarras empezaban a sonar, bandas como Nervosa, Striff, Unidad 69, Ava Rocha, M.O.P, entre otras, hicieron a la gente saltar, gritar, bailar y poguear con toda la energía que transmitían con su enérgica voz y sus palabras.

Durante este evento, hubieron diversos sucesos significativos, en primer lugar el esperado encuentro de Nadie; después de una separación dolorosa para sus fans, el hecho de que se reunieran para tocar en el evento, hizo de este una fecha muy memorable para cada uno de los asistentes, desde el sonido de las guitarras entonando la primera canción: puntos adyacentes, hizo al público estremecerse y cantar a todo pulmón, puesto que muchos de ellos no habían podido verlos en concierto, verlos en vivo hizo despertar muchas sensaciones en el público, quienes en medio de la euforia gritaron a mas no poder, en especial cuando el guitarrista y el vocalista se reconciliaron en medio de un abrazo.

Durante el segundo día se vivió un evento igual de esperado que el anterior, el tributo al titán Elkin Ramírez, a cargo de Miranda y José Andreä ex vocalista de la agrupación española Mago de Oz, quienes volvieron a estremecer la arena Fest del Altavoz, un homenaje póstumo a el titán del rock en español, que más de uno desde cualquier género que escuchara seguramente se unió a la voz que entre un público nostálgico entonaban las canciones más reconocidas de la banda, dejándole entender a la banda y al resto del público que los veía desde lejos o por otros medios, el agradecimiento que se sentía por una generación que creció con su música y disfruto de ella en los momentos de vida. Durante el último día, se dio un cierre con “The Selektor” Una banda inglesa de Ska, que reunió a millones de fanáticos del género, para bailar al ritmo de la música.

A medida que el sol descendía durante los tres días, el público iba cada vez más creciendo, hasta tener solo un par de lugares estratégicos para descansar, sentarse hablar o comer. La euforia no se perdía en media del cansancio, sino que por el contrario crecía, la energía subía a medida que la noche se acercaba y el público se acercaba más al escenario. A cada banda, ya fuera local, regional o internacional, el público apoyaba en medio de gritos, aplausos y mucha bulla, producida por la energía del momento.

Un evento que reúne lo mejor de la interculturalidad, la unión de diversas bandas locales, nacionales e internacionales, dotan a este festival de diversos matices que permiten hacer partícipe a toda clase de gusto y de público, mostrándole a la ciudad que las culturas no han muerto, que siguen presenten, que el punk, que el rap, que el metal, son culturas y tradiciones que aún sobreviven a una época donde los géneros son tan diversos, tan cambiantes, tan fluctuantes. Pero que aun así conservan un gran número de personas que los siguen fielmente y que lo viven fervientemente.

Está claro resaltar que todo este evento no hubiera sido posible si no hubiera sido por una excelente organización que ha demostrado que los eventos del pasado dejaron sus enseñanzas e hicieron de este un evento mucho más organizado, mucho más respetuoso, mucho más cultural. Una logística pendiente para toda situación, un sonido impecable entre ambos escenarios, en los cuales no se sobreponía el sonido del otro, cada uno de los lugares, parecían separados, como si fueran lugares distintos y a su vez ambientes distintos, mientras en uno encontrabas el puro estremecimiento de la guitarra, en el otro podías encontrar el sonido de las diversas mezclas producidas por los músicos provenientes de diversas partes del mundo. Una gran variedad de estilos que permitían a los asistentes ser parte del que quisieran escuchar. Además de esto, el lugar de las comidas, era un sitio agradable de ver, de compartir y disfrutar, diversas clases de comidas se ofrecieron en el lugar, al igual que distintos tipos de suvenires que los fans de las bandas y del evento pudieron adquirir, lo más aclamado, claro está, eran los álbumes de Kraken, sobretodo los primeros, los cuales gran parte del público quería adquirir.